NEW La Pharmaco

Morphine es un rito de paso, una ceremonia de tránsito al otro lado: sueño, muerte, locura, fantasía, ebriedad. Todo aquello que se teje en paralelo a la realidad común y que, creo, es el origen y motor antropológico de la danza: ensanchar el espacio y el tiempo, cuestionar sus límites. Bailar para conectar con fuerzas invisibles, luminosas y oscuras, provocar y sostener el trance, generar acontecimientos, lanzar ofrendas, peticiones.

La lectura de Emmy Hennings ha sido fundamental para encarnar una poética que se mueve entre la oración y el sacrilegio, la devoción y la iconoclastia, la revelación mística y la adicción.

En la obra conviven elementos rituales de Andalucía -incensarios de Loja, campanilleros de Archidona-, referencias de la cultura religiosa popular mediterránea (Santa Águeda, patrona de Catania y Sicilia), con elementos de mi biografía y memoria familiar (la mesa en la que mi tío bisabuelo hacía espiritismo para comunicarse con su mujer muerta).

En el baile, desarrollo el concepto de cuerpo último: energías fuera de sí, que extraigo de los textos de la espirita histórica Agustina González y que me conduce por las dinámicas del trance y animismo en la cultura cristiana marginal, doméstica y anarquista.